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Corrales,

Reorganización de rabona", c1923d

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América. Tegucigalpa, "Ba-

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Reoraranización

de América

POR

ANTONIO CORRALES

IMPRENTA “BARAHONA” TEGUCIGALFA

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Breve y tosco bosquejo de un arreglo, de los infinitos que pueden hacerse, de ¡os países que integran la América, en la forma que creo más lógica, justa y armónica, para que un equilibrio esta- ble, fecundo y feliz, sea la tónica funda- mental del Nuevo Mundo.

Esto pecjueño trabajo so lo dedico humilde" mente a los excelentísimos Srs. Miembrosde la V Conferencia panamericana en particular, y,

en general, a todo noble americano.

EL AUTOR.

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Como el ideal que apenas esbozo en las 8ÍgnÍ3nt88 páginas es tan magno, vasto y tras- cendente, necesitará no sólo de la lentitud de las d icadas sino de los siglos^ para su progre- sivo implantamiento, creo que no es suficien- te la acción intermitente de las Conferencias panamericanas. Por consiguiente, eihorto a la télite» mental del Nuevo Mundo para que organice un Partido pausmericauo, a fin de que se esfuerce constantemente en ir reali- zand ) el susodicho ideal, metódico y sistemá- ticamente.

Palabras preliminares

Un pnderezamiento hemisft^rial, unw reorgacización de todos los países del Nuevo Mundo, bajo la base de la equidad, justicia y armonía panamericanas, en busca de modalidades de vida más fecundas y felices en todas y cada una de las naciones amerieinas, por utópico que, por el momento, se nos presente este ideal, él de- bió haber sido el primer pensamiento, la preocupación primera, de las Ponferencias panamericanas celebradas.

iQué fecundo habría sido para la América una orien- tación verdaderamente panamericana!

Desgraciadamente, no sólo no ha sido tal la conducta de dichas Conferencias, sino, antea bien, casi sólo se han concretado a servir, directa e indirectamente, los formidables y absorventes intereses de los Kstados Uni- dos angloamericano'^, desquiciando, con ello, la vitali- dad de la América, puesto que, propiciar sólo al ya enorme poderío absorvente de los referidos Estados Unidos, con profundo deirimiento de loa pequeños y débiles paísos del Caribe, no es obra de justicia y equi- librio heraisferiai .

En presencia, pues, de la falta de una conducta y de una orientación netamente panamericanas, y, frente al drástico avance conquistador de los Estados Unidos angloamericanos, no puedo menos que atreverme a in- sinuar, en lo privado, a los señores Miembros de la T Conferencia panamericana, el presente tosco bosquejo de una “Reorganización de América’’ con la esperanza de que tan elevado como vasto ideal, sea objeto de una perenne e íntima meditación, no sólo de los Sres- Miembros de la V Conferencia, sino de todo americano amplio y noble*

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El hqnor y felicidad de la América debe &er la pri- mera y urgente peraecucidn de los directores del Nuevo Munilo.

Más esa felicidad y honor no radican solamente en incre neniar la grand»^za j prosperidad material de los E'^tac-os Unidos angloamericanos, sobre todo, siendo esta ]»otencia asaz conquistadora de los países caribefios. El honor, grandeza y felicidad de América estriban, forzo ¡ámente, en el honor y felicidad de todos y de cada ano de los países que integran el hemisferio.

PDr consigaiente, creo que, sólo con el abandono de ese espíritu de conquista y la constante y fírme reali- zación de una reorganización de todos los países del hemi iferio, a base de lógica, equidad, justicia y armo- nía, E urgirán, firmes e imperecederos, de plenitud en plenitud, el honor, la prosperidad y la gloria sobre la faz do América.

REORGANIZACION DE AMERICA

porvenir de América está en lograr las formas del hacer comunes los pro- blemas americanos y en la cooperación de todos sos hijos, desde Norte Sor; ya sea esa forma ía de una liga de nació nes americanas, o cualquiera que lleve la orientación de fortalecer y dar cohesión elemento de ía Liga de los Pueblos Colombianos o una fórmula felí/, si fuera posible, para el engrandecimiento futuro de toda América

De todas las grandes porciones de la tierra, fóIo América tiene la especialidad de poderla organizar a base de razón, lógica, jueticia y armonía. Aeia y En. ropa, siempre han necesitado de la espada cruenta y asoladora del guerrero para poder operar cambios étni- cos y politices contir entales,

América, pues, no necesita, para entrar en un mejor y más fecundo equilibrio h-mi-feria!, de la hecatombe, de la conqui-^ta drástica i^'famante, ni, en fin, leí ca taclismo guerrero.

Por consiguiente, si América tiene en tan útil y bondadosa posibilidad, no aprovecharla es una chatura, una in' omprensión ciiminal.

Lástima, y muy grande, es que las mentalidades directoras del hemisferio no hayan percibido aún tan bondadosa idiosincrasia de América. A esbozar seme- jante bondad se concreta el presente trabajo.

He aquí la fórmula, sencilla por demás:

La primera e-^pecial boi-.d.id que presenta nuestro hemisferio, es el estar constituido por la América sajona y la hispana.

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La bondad que encierra dicha caracteríetica es-tá en quPt ú cada raza ge desenvuelve en sn respectivo conti’ nent s sin intervenir en el vecino, ipao facto, el equili- brio ie América será estable y fecunde. Precisamente en eaa simplicidad radica la clave de la {grandeza y uhér’ima prosperidad del Nuevo Mundo, las cuales se- rán i na realidad el día que así lo quisieran nuestros di- rectores hemisferiales.

Pero sí, como sucede, una raza invade a la otra -ain que. medie causa justa a'gune, salvo la de C’hengis-Jan o la lie Atila, el dessqui ibno y el deshonor será la tó- nica del Nuevo Mundo. Tónica artificial por ciert<"’, pues oque la natural de América es, debe ser, la del equilibrio juste, estable y fecundo, para qup su civiliza- ción tenga un amplio e intenso tinte de razón, justicia, denru cracia y libertad

^ digo que el equilibrio justo y fecundo es o debe ser b tónica de América porque, en primer lugar, las dos lazas de referencia, tienen suficiente campo geográ- fico ('onde desarrollarse ampliamente, sin necesidad de dispi tar cruentamente zonas territoriale<-. Esto ha ocurrido y ocurre en Europa, por su pequeñez continen* tal y lo numeroso y nutrido de sus razas. En una ex’ tensi'in un poco mayor que la del Brasil, se han atrope* Hado, y te atropellan, caudalosos e impetuosos ríos racia es: latinos, teutones, eslavos, con sus centenares de rami icaciones y variedades, en tanto que en América, apen ts forman núcleo racial el arg’o y e> hispano ame* ricano en el vasto y aun despoblado hemisferio.

En segundo lugar, si la índole de Europa ha sido Fgreeivn; si sus dir-ctores políticos ergrandecen a sus prop'os países aniquilando a ios vecinos, lo que abre amplio margen a la porfía violenta y destructora; si la civili íBción europea, en fin, ha sido asaz áspera y aso- ladorí, por lo periódicamente belicosa, por la perenne competencia dastructera en que viven sus fuerzas vitales en colisión, América debiera, debe, distinguirse en el ' mundo por su cálida y fecunda cooperación internacio-

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nal armónica, por su ayuda mutua, por el espíritu po- sitivo, constructivo e inegoí'^ta de su fuerza vital, a fin de que su civilización sea eminentemente fecunda, du’ce, sprena, amable, bondado=a. Y e-to es relativa- mente fácil de conseguir si los Estades Unidos anglo- americanos abandonan sus ímpetus conquistadores.

Estando, pues, el Nuevo Mundo dividido en «ios corjtinentes racialss, expongamos aquí lo que nos pa- rece la mejor manera de renrginizar dichas razas en 8U= respectivos teatros.

La América sajona la integran los KF] UU. anglo americanos y él Canadá. Ne.da más lógico, pues, y al propio tiempo fecundo, que esos dos países se despu- viielvan paralela y armónicamente, en espera de la ho- ra feliz para la Arnéric.a, que los dos se fundan en una sola y libre nación.

Esa debe ser la sola pretenoión, la única aspiración de espansión de loa Estados Unidos at g^oamericanos; puesto qu9 fundirse con el Canadá es lo único que ne- cesitan aquellos, para ser la más pró-^pera, grandiosa y feliz nación, no sólo de Auiérica, sino del mundo, ya que con ello, no sólo completan sino qne agrandan enormemente teatro geográfico, qnedando, por con* siguiente, en po.-ibilidad ubérrima deaseendwr a los más altos planos de la civil zación y de! bien s «lue pueden ascender la nación y la raza más cnltas y !ih»es de mies, tro tiempo y de Ins próximos devenires—

Los FNtadcP Unidos ar gloamericaílosaóon él Canadá colman su destino y, al propio tiempo, ei de Arnéric». Con dicha unión se capacitan ampliamente para des- empeñar la más fecunda, alta y bondadosa misión en el hemisferio, magnificándolo; dando, con ello, un vasto empuje a la civihzación universal y «lás gloria al mundo.

Desgraciadamente los Estados Unidos angl^.ameri- canos sólo tienden a apoderarse, rbeng,i»jánicamente, de la América ecuatorial indoespañola, bastardeando lamentablemente su DEBER, su MISION, en el hernia

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ferio. [iOS zfirpBzns enormes y órneles que ya ha dado a esa América ecuatorial, han desr quilibrado íJ Nuevo Miindo infiriéndole dolor y deshonor. Ksta no es MISION civilizadora. I, los Estados Unidc s aufílo- americsnoH eólo están obligados a irradiar fecunda- y hondi.dosa civilización y gloria al hemi.-feric.

Nitig.ma necesidad vital, pues, ccinpele a los Esta- dcs Un dos angloamericano'^ a echarse por el destruc- tor, deOiomoPO y cruel atajo de la conquista sobre la Améiic i español^.

El fh coro de América innpone que, ninguna de las naciones americanas se eriji, en couquistadura de nin- guna d( las otras.

Ya hmios dicho que In civilización de América debe tener el tif.te especial de intensa f "aternidad, coopera- ción y fyuda entre todas sus naciotips, para que la ac* livi lad hemisferial sea fecunda, amable y positivamen- te con- trnctora .

Así ei que, el amplio e intenso espíritu de democra- cia y rh civilización bondadosa y libérrima de América, deben hacer cambiar ese fuert- espíritu de conquista de que tan poseídos están los Estados IJdidos angloame- ricanos-

Los Estados Unidos, formando un solo país con el Oar-adá abarcan un muy vasto y rico territorio, snfi cíente para todos loe incrementos de la razi a'gioarae' ricana, por oceánicos que fueren dichos desarrollos. Nada menos cu» sería o será un país que se extiende desde Cilifornia ha^ta Groenlandia ; desde Fioriia has- ta AIhpI a y desde el G Ifo de México hasta el Polo Norte.

Bien ’pbe todo el mundo lo enorme y fecunda que es esa pardóu de Ancéricr, suficiente, repetimos, para los niás amplios desarrollos raciales.

Een i;orción de Atnérica es la que debe constituir la Américi. sejona. Ni nada más ni nada menos,

Aborn veamos que arrfglos debe bscerse en la Améri- ca ibera para completar el equilibrio del Muevo Mundo.

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En primer luj ir, tenemos a la América Central o ecuatorial integrada por México, Centroamérica, Ecua- dor, Colombia, Venezuela y las Antillas.

Este núcleo de países hay que organizarlo de tai ma- nera, que constituya una confederación. Mas esta confederación debe tener tal virtualidad que, en una época no muy remoia, se transforme en una federación homogénea y compacta, para que surja, majestuosa y feliz, en el Centro del hemisferio, la República de Bo lívar, la verdadera Bolivia,

Para que la creación nacional anterior sea más o me- nos viable, hay que hacer, a mi juicio, en cada uno de los mencionados paíees, las preparaciones siguientes: l.u El límite entre México y Estados Unidos arflo- araericanos debe ser el siguiente: subir seis o siete gra- é dos al norte el límite extremo occidental entre México

y California y, desde allí, trazar hacia el oriente, una línea astronómica que llegue ha^ta la fuente del río I Brazos. De aquí continuará el límite por la margen

izquierda de dicho río hasta su desembocadura.

Tal dehe ser el límite invariable entre los Estados Unidos angloamericanos y México. Así lo exige la justicia, la armonía y el honor de América, ya que así restituirán ios Estados Unidoi angloamericanos algo de lo rancho que le han arrebrtado a México, sin más de- recho que el de fuerza bruta.

2."’ El límite meridional de México debe ser el ist- mo de Tehuantepeo

3 '^—Centroamérica, osea la República morazánica, debe extenderse desde el istmo de Tehuantepsc hasta la

II Zona de] canal de Panamá, para que tenga suficiente

: campo ger gráfico para sus futuros desarrolles.

I 4 o Colombia y el Ecuador deben formar un solo

I país. Colombia ha de colindar con la Zona del canal,

í para que esta Zona, hoy parte integrante del territorio

' de los Estados Unidos angloamericanos, pr-r derecho

de eoborno-eonquifita, y otro-ra, rico trozo de la Amé rica españole, quede entre Ja República moreiánica y

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Ooloi ihia, (lí>?aparecian(lo, con eso. lo lüetitOiftmfjn república de Panamá, pazo a befa.

que sarcástica- . . ; l'rae el zar-

ina Zona del canal quedará como zaeta o pnfial intro- ducido en el corazón de la República de Bolívar que preco oiza naos. Zieta o puñal que será brasa de ver- güeri2rt eterna, cruelmente adherida al rostro de la A- mérica espefiola.

¡Olí, América que fuiste de España hoy tan in

dolenip como impundonorosa! Ni el instinto de con- Pervaiíión os saca del profundo marasmo en que yacías! Actividades locales [orgullo chileno, argantino, etc.] de que servís para la independencia, soberanía y honor del crnjunto indoespañol?

5-^”~Entre Venezuela y Colombia debe trazarse una línea astronómica que las delimite amplia, bella y fra* tenalmente.

b^ui ndo llegue el momento de que América diga a Europa : no más colonias en nuestro hemisferio [|ue será el momento de la Dignidad] las Guayanas deben forros r parte de Venezuela.

hilertar al Nuevo Mnr do de la tutela de Europa es inclín bencia de los Estados Unidos angloamericanos Seme. ante acto es digno de tan poderoso país, y no eso

de es ar arrasando bárbararaeñTe a Santo Domingo, Hpdtl etc.

6.0 -Las Antillas grandes y pequeñas, incluyendo a lasBshamas, deben organizarse bajo una sola Repúbli- ca federal.

Por tanto, México, Centrcamérica, Colombia con el E* cuador, Venezuela y las Antillas, deben integrar la gran Confe leraf'ión boliviana. Conferleración que, una vez constituida, debo tender a organizar, en no muy lejana época, nna homogénea y vital República federal-

El equilibrio y prosperidad del Nuevo Munio exi- gen que, junto a la federación angloamericana, se or- ganice la ecuatorial, no para la competencia bélica, no; eiao para un mejor y más intenso equilibrio pací-

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íleo y fecundo y una más firme y vital armonía en América.

E{ equilibrio de América no se completa sólo con la federación de los Estados Unidos del Norte y del Gen* tr-'' ; se necesita, además, del contrapeso de loa Estados del Sur.

En tal virtud, la federación meridional debe ser in- tegrada por Rnlivia, la cual debe llamarse Estado de Sucre, por Chile, la A'g«ntina, Uruguay y Paraguay.

Así quedará org-rnizada, majestuosa y bellamente, la repúb'ica de los Botados Unidos de la América Aus- tral.

La América Lusitana o sean los Estados Unidos del Brasil, completan más, si cabe, el equilibrio armóni«o y fecundo que preconizamos.

El Perú quedaría feomo un hermoso y fraterno la- zo entre las federaciones boliviana, brasilera y austral.

Chile y el Perú deben darle salida al Pacífico a Boli- via o sea al futuro Estado .le Sucre.

El Brasil y la Argentina deben darle ciertas lonjas de tierra al Uruguay y aun al Paraguay, para que no haya tan enormes diferencias teritoriales entre los Es- tados integrantes.

Por supuesto que, semejante arreglo hemisferial im- plica la realización anticipada de muchísimos detalles, los cuales callo ahora por la brevedad que debo impri- mirle a este tosco esbozo y porque, una vez emprendida la tarea panamericana, ella irá indicando mejor las necesidades a realizar.

El desprendimiento o detalle a verificar que creo principal, es el de que América deje de ser colonia de B- nropa. F^sto será relativamente fá<*il. Primero, porque Europa está en desequilibrio, y desequilibrio en eres- eendo. Segundo, si la primera federación que se veri- fique es la Austral. Porque así, los Estados Unidos de ia Amiérica Austral, obrando en armonía y de consumo con el Brasil, y éstos, celebran una Inteli-

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genci>i con las Estados Unidos arg'oamericanos, con h( obj':o de ordenarle a Europa, en ocnsión oportuna, que abandone sus colonias en América, el mandato tiene que veriñcarsp irremis blemente.

Realizado lo anterior, las Antillas todas podían cons' tituir la federación antillana ; Balice ingresaría a Cen- troarnerici; el Canadá a los Estados Unidos angloame- ricano;; la Gruayanas a Venezuela; las Malvinas al Ebtadc de la Argentina, etc

Entonces América será grande, feliz y gloriosa.

TmI >s, pu-’S, muy a grandes rasgos, lo que en prime- ra línei necesita la América, para que despliegue, vigo- rosimeíUe, un intenso y amplio progreso y una ubérri- ma prrsperidad h^misferial, cuya boijdad llegará apia- rios iocncebib'es de honor y gloria

Si esa ha sido la Necesidad de América, lógico es que eilahuniera constituido la principal y urgente tarea a cumplir de las anteriores Oonferer cías panamericanas. Mas, ya que r.o renliziron semej uite obi gación, cae ehwra tobre los hombros de la que en breve ee reunirá en Saniiago de Ohile. A ella el compete imperativa- mente ronvertir dichr Nocendad en agua de vida para el N ue .’o Mundo.

Semejante idea, ¡a cual es ernin nte y g-rminamente panaraoricanH, t.Hmbién debe ser el lábaro de un Parti- do pan im^ncano cnv.is actividarles han de ser perma- nentes 7 vga ro=as hasta realizirla plenamente.

Las ( urntíres intelectuales y morales de Anaérica no puede.-i ten-^r un ideal más elevado, fecundo y traecen' rl«nt * A re.aiiz'rlo, pues, nobles americanos, para que la civilización del Nuevo Mundo sea una nueva estrella de B' én. fulgurando rutas amplias y vig jrosas al mun lo.

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EL PROBLEMA DEL DESARME

Por lo virtuoso de nuestr-- plan, y a base de é!, el desarme en América se simplifica idealmente. Véa- moslo.

Eotando la América constituida, por ejemplo, por los Estados Unidos sajones, per los E taJos Unidos boli- vianos o ecuatorianos, los Estados L'nidos brasileros y los Estados Unidos de ¡a América Austral, y partiendo de la base de que nirguna de dichas federaciones han de entrar jamás en lucha guerrera entre sí, salta a la vista que el único ejército y armada necesarios, serán aquellos que velen por la int.^gridid hemisferi aL I, esta iategiidad queda suficientemente garantizada, n nue-tro juicio, con sólo las armadas y ejércitos de la federación sajona, brasilera y austro!. Por consiguiente, la f'daración bohviana y el Perú no tendrán ni ejér- cito ni srmadp.

i Qué amable civilización tendría América entoncesl Directores de América .... no vaciléis!

Tegucigalpa, febrero de 192S.